Mantenimiento de las puertas correderas

Las puertas correderas por fin han dejado de ser sinónimo de casas enanas. Actualmente están en auge y sirven para más cosas aparte de ganar espacio. Es una excelente opción a tener en cuenta en el diseño de tu hogar para aquellas cosas que no desees dejar a la vista. Por ejemplo, una pequeña despensa en un hueco de la pared. Además, el mantenimiento de las puertas correderas es más sencillo de lo que se suele creer.

Partes de una puerta corredera

Para saber cómo mantener las puertas correderas es necesario que conozcamos las partes de las que se compone. Básicamente se trata del panel de madera y el riel a través del cual se desliza. Teniendo estas dos piezas bien cuidadas, este tipo de puertas no presentará ningún problema en tu día a día.

Problemas habituales en las puertas corredizas (y cómo solucionarlos)

Deslizarse de un lado a otro es la función de este tipo de puerta, por lo que el principal problema que puede presentar es el atasco.

Atasco por desgaste de la rueda

La rueda es un componente fundamental, por no decir el alma del mecanismo. Es la que va a facilitar el deslizamiento y por ello debe ser de las primeras cosas que compruebes cuando notes que la puerta ofrece resistencia al deslizamiento. Descuelga la puerta y obsérvala bien. Si está desgastada o presenta roturas, no dudes en reemplazarla. De lo contrario el problema persistirá, pudiendo ocasionar desperfectos en el carril a base de forzarlo constantemente.

Cambiar la rueda es fácil. Con la ayuda de un destornillador, afloja los tornillos que la sujetan a la puerta y pon la nueva rueda en su lugar fijándola bien, con cuidado de que no quede desalineada.

Atasco por suciedad

Habitualmente, el atasco se produce por un problema en el carril a causa de la suciedad acumulada. En tal caso se aconseja descolgar la puerta del marco y barrer el carril con un cepillo de mano hasta eliminar esas partículas que favorecen el rozamiento. Para finalizar, una vez bien limpio todo el carril y la rueda, se le echan unas gotas de aceite para lubricar el mecanismo. Este proceso te llevará unos 15 o 20 minutos.

Atasco por desviación

Es posible que la dificultad del deslizamiento no se deba a la suciedad, sino a una mala curvatura del carril que se haya producido por un golpe o un uso excesivamente brusco de la puerta corredera. Aquí deberás colocar un taco de madera en la zona afectada y martillearlo con suavidad (es muy importante que no apliques demasiada fuerza porque podrías romper el riel). Así verás cómo poco a poco se va enderezando la zona que antes estaba doblada.

En resumen, los cuidados de las puertas correderas tienen son realmente sencillos y no presentan problemas si realizas un mantenimiento frecuente. El mantenimiento de las puertas correderas no siempre implica que las tengas que descolgar del marco. Bastará con que les pases la aspiradora a la parte del riel para evitar que se acumule la suciedad y que no seas muy brusco al desplazarlas.

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